A las cuatro horas de una salida exigente, los ciclistas que ingirieron 100 g de carbohidratos por hora perdieron menos potencia que los que consumieron 60 g. La sorpresa: su glucógeno muscular quedó prácticamente sin cambios. Este estudio aleatorizado, doble ciego y cruzado con 15 hombres entrenados sugiere que hay algo más allá del ahorro de glucógeno. Desglosamos los números, el protocolo 1:0,8 de glucosa‑fructosa y cómo aplicarlo.
This page is available in